Jueves, 01 marzo 2018 | 20:41h.

Vehículos ECO: Eléctricos, híbridos y gas GLP

Gorka Laizola

La industria automovilística internacional parece haberse puesto de acuerdo en que la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente deben ser la premisa en la fabricación de los vehículos del siglo XXI. Desde hace varios años, se van percibiendo una serie de cambios en los modelos de fabricación en serie de turismos en el mercado mundial. Desde principios de siglo, la lucha entre los fabricantes giraba en torno a dos ejes principales: la innovación tecnológica y la seguridad. Elementos de seguridad activa, como el ABS, ESP, faros de xenón, avisadores de cambios de carril, y otros de seguridad pasiva, como airbag, pretensores pirotécnicos, carrocerías con deformaciones programadas, han ido incorporándose a los vehículos, convirtiéndose la mayoría en obligatorios.

DGT

Paralelamente a esta carrera por la tecnificación, a finales de los años 90 en Europa aparecieron las normativas Euro de emisiones de contaminantes. Conscientes de que el parque automovilístico había crecido notablemente y que seguiría aumentando, los estados europeos crearon la normativa medioambiental Euro con el objetivo de reducir lo más posible las emisiones contaminantes de los vehículos. La última evolución de estas normativas entraron en vigor el 1 de enero de 2014 , la Euro 6 donde se rebajaban y equiparaban las emisiones de los demonizados diésel con los gasolina.

En los últimos años, esta preocupación por el medioambiente se viene plasmando en casi todos los modelos de los principales fabricantes mundiales. Varios motivos son los que han empujado a las grandes multinacionales a variar el rumbo: las alertas reclamos internacionales acerca de los peligros del efecto invernadero, la necesidad de racionalizar los recursos energéticos evitando la quema indiscriminada de combustibles fósiles y sobre todo los gravámenes impuestos a los vehículos con mayores emisiones.

Bajo estas premisas de reducción contaminante, los vehículos propulsados con gases licuados del petróleo (GLP) han ido proliferando en nuestro parque por dos motivos: el precio del litro es aproximadamente un 50 % más barato que el de la gasolina, y las emisiones de esta combustión están exentas de azufre y plomo, además de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 15 %. Estos sistemas se instalan en motores de gasolina. Aun así, siguen siendo vehículos dependientes de combustibles fósiles. La consideración que le da la DGT a estos vehículos es la de ECO.

Otro modelo recurrente es el de los vehículos híbridos, tanto diésel como gasolina. Son vehículos que añaden al motor tradicional otro motor eléctrico que funciona en bajas revoluciones y hasta velocidades de hasta 70 km/h, con autonomía limitada no superior a 50 km. Una vez agotada la batería para accionar este motor, o superadas las condiciones de velocidad o régimen de motor, entra en funcionamiento el motor convencional. Una de las ventajas es la de emisiones 0 en trayectos urbanos. Como contrapartida, el precio del vehículo es superior al de un turismo convencional. La DGT considera como ECO a los vehículos híbridos.

Pero la esperanza de todo usuario sensibilizado con la sostenibilidad es el vehículo eléctrico 100% con 0 emisiones. Elon Musk , el gurú sudafricano, ya sorprendió a los tradicionales fabricantes con su Tesla de 2003, un modelo de alta gama únicamente propulsado con un motor eléctrico. Esto empujó a que los fabricantes tradicionales tuvieran que incorporar en sus gamas las emisiones 0. La alianza Renault-Nissan fue la primera de generalistas en reaccionar. Y ya hoy, en 2018, disponen de vehículos con autonomías cercanas a los 400km, como el Renault Zoe, y cercanas a los 300, con el Nissan Leaf. A día de hoy, casi todas las marcas o ya disponen en su catálogo modelos 100% eléctricos, o están a punto: el BMW I3, Opel Ampera, Volkswagen e-golf , o el Hyundai Ionic son algunos modelos con autonomías de hasta 290 km. La ventaja de éstos reside en varios aspectos: el mantenimiento es mínimo, pues ya no hay aceite en el motor, ni filtros, ni tubos de escape, ni catalizadores, ni elementos de desgaste. Además, el gasto de recarga eléctrica es muy reducido, sobre todo si el repostaje se hace en horarios nocturnos.

Coche

Existen diversas ayudas económicas para estos vehículos, tanto en la compra como en su utilización. Hay planes que, como el MOVALT, conceden subvenciones en la compra. También algunos ayuntamientos reducen las tasas de IVTM, e incluso hay exenciones de pago en algunos tramos de autopistas y en zonas verdes o azules de aparcamiento en algunas capitales. Como contrapartida, si no se dispone de una parcela de garaje privada o comunitaria para recarga del coche, la red de cargadores públicos existente todavía es muy precaria y cuesta encontrar zonas para el repostaje. De igual forma, el tiempo de repostaje no es instantáneo. Varía entre 1 y 8 horas en función del vehículo y el tipo de poste de recarga, con lo que la previsión de la autonomía es un aspecto a tener en cuenta.

Lo que está claro es que las energías alternativas, según dicen, han venido para quedarse. Aunque por el momento el incremento de este parque de “vehículos ECO” no supera el 6 % del total (esto varía en función de los países), parece que la velocidad del cambio vendrá condicionada por la apuesta firme o no de los gobiernos, por la capacidad de resistencia de los oligopolios petrolíferos y por la demanda de usuarios más o menos concienciados por la sostenibilidad.