Sábado, 03 junio 2017 | 11:50h.

Un viaje por la vida del imán Jomeiní de la mano de sus objetos personales

Un viaje por la vida del imán Jomeiní de la mano de sus objetos personales

Teherán, 3 jun (EFE).- Las gafas, el Corán y el perfume francés del imán Ruholá Jomeiní permiten adentrarse en los aspectos más personales de la vida del fundador de la República Islámica de Irán, de cuyo fallecimiento se cumple hoy el 28 aniversario.

Al fondo de un callejón montañoso en el norte de Teherán, permanecen abiertas las puertas del humilde hogar del difunto líder iraní para recibir a los interesados en conocer de cerca su estilo de vida y costumbres.

Un transparente y estrecho riachuelo atraviesa la colina y conduce hacia la casa-museo del protagonista del relato más importante del siglo XX en la historia de Irán, que acabó con miles de años de dinastía persa para sentarse en el poder y dirigir al país con sus principios islámicos.

A la izquierda del callejón se encuentra el viejo “hoseiniye” (lugar religioso chií), donde, en una especie de balcón, continúa la silla de Jomeiní desde la que pronunció sus discursos más importantes y manifestó su dura postura contra la dinastía de los Pahlevi, EEUU y el colonialismo.

En la planta baja se exponen, en un pequeño museo, sus libros y las cartas que escribió y recibió de importantes dignatarios mundiales, recuerdos que tras su fallecimiento mantiene a buen recaudo el Instituto para la Compilación y Publicación de las Obras del imán.

Las paredes están repletas de fotografías de Jomeiní que hacen un recorrido cronológico de su vida, desde su infancia hasta su vejez, visualizando momentos clave como sus discursos en la ciudad de Qom y su exilio en Francia, con una imagen bajo el famoso manzano en el que siempre se sentaba en Neaufle-le-Château de París.

Al final, el visitante encuentra su triunfal regreso a Teherán en 1979, instantáneas de su liderazgo de la instaurada República Islámica y de su multitudinario funeral en junio de 1989.

En un rincón del museo destacan sus objetos más íntimos en una vidriera: el perfume francés Chloe, con el que aromatizaba su barba, al lado de sus inseparables anteojos, su rosario y su Corán.

Otras curiosidades que se exponen son su documento de identidad y tradicional ropa de clérigo, en una oda a la sencillez de la vida de Jomeiní que no incluye ningún retazo de las posturas extremistas que adoptó el líder contra la parte de la población que se opuso a sus ideas y le consideró un dictador.

“El líder del rico país de Irán residía en una casa alquilada muy pequeña y modesta e insistía en mantener esa sencillez”, dijo a Efe Ali Komsarí, subdirector del Instituto para la Compilación y la Publicación de las Obras de imán.

Nueve años vivió en este recinto, desde el que, sin salir, “lideró al vasto Irán y dirigió la guerra (contra Irak), la situación de pos revolución y las relaciones internacionales del país”, según Komsarí.

“Desde esta pequeña habitación y este barrio sencillo tomó las posiciones más fuertes para luchar contra la arrogancia y el colonialismo”, subrayó con orgullo.

En ella escribió también en 1989 la histórica carta en la que advirtió al último dirigente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, de que el marxismo no respondía a las necesidades de la Humanidad y le instó a que siguiera el modelo del islam.

“Aquí mismo recibió al ministro de Exteriores de aquel entonces de la Unión Soviética (Eduard Shevardnadze) y con su misma simple vestimenta y sin formalidades dio su mensaje, en el que predijo el colapso del bloque de este”, explicó Komsarí.

El Instituto para la Compilación y Publicación de las Obras de Jomeiní custodia las diferentes viviendas en las que residió el difunto líder en Irán e Irak, que reciben anualmente unos 200.000 visitantes de todo el mundo.

Una forma de mantener aun más vivo su recuerdo, que, no obstante, resulta imposible de olvidar debido a la omnipresencia de su imagen en Irán y a los actos oficiales en su honor.