Domingo, 04 junio 2017 | 10:39h.

Un experto en psicología derriba el mito del amor romántico

Un experto en psicología derriba el mito del amor romántico

Madrid, 4 jun (EFE).- “El amor romántico no existe”, sostiene el profesor de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid), Iñaki Piñuel, quien considera que la educación sentimental que reciben los jóvenes a través de las novelas, las películas o las canciones no puede ser más contraria a la naturaleza del amor.

Piñuel concede una entrevista a Efe con motivo de la publicación de su obra “Las cinco trampas del amor”, editada por La Esfera de los Libros, en la que derriba el mito del amor basado en el sentimiento y subraya que el amor no es sufrimiento, ni es pasión, ni es maltrato, ni es angustia, ni es un sinvivir.

El autor expresa su deseo de ayudar a los lectores a evitar caer en relaciones tóxicas y agrega que “el amor racional como elección es tranquilo, estable y un poco aburrido, cosa que a muchas personas les da alergia oír”.

Según el investigador, el libro explica por qué fracasan las relaciones amorosas, los mecanismos internos del descalabro y las claves para evitar repetir en el futuro los patrones que originan el 99 por ciento de las crisis y rupturas de matrimonios y parejas.

Piñuel se basa en los recientes descubrimientos de cómo funcionan las neuronas espejo, que llevan al ser humano a imitar las actitudes y los deseos de personas que están actuando, sin saberlo nosotros, como modelos.

“Las neuronas espejo explican la tendencia a la imitación y son responsables del aprendizaje humano, del lenguaje y de la cultura, pero también de la reciprocidad de la violencia o el acoso”, precisa el profesor.

Los cinco líos amorosos que describe son los del “robanovias”, el “curioso impertinente”, la “misión imposible”, el “pagafantas” y el “alma mater”, el “donjuanismo” y el “mesalinismo”.

En la trampa del “robanovias” o la “robamaridos”, detalla, una persona se queda enganchada y enamorada de otra que está en relación con alguien de su entorno, como un amigo íntimo, dando lugar al típico triángulo amoroso, responsable de violencia, celos y crímenes.

La “misión imposible” es otra de las trampas en las que se ven enredadas las personas, que sistemáticamente se ven atraídas por aquellas que más y mejor las desprecian, las ignoran, las ningunean y las maltratan, precisa el profesor.

Otra de las trampas se produce cuando la persona confunde la necesidad de ser necesitado con el amor. Es caso del “pagafantas” y el “alma mater” (la madre nutricia), que son las personas que siempre dan en una relación, sin recibir nada a cambio, y cuanto más tiempo pasa, se quedan más vacías, agotadas y exhaustas por falta de reciprocidad.

El “curioso impertinente” es el caso de aquel que considera la relación amorosa una forma de dar envidia a los demás y utiliza a su pareja para mostrarla y exhibirla como si fuera una especie de obra maestra o un complemento de su ajuar.

“No hay una relación de amor, sino un uso derivado de la necesidad narcisista extrema de mostrar a la pareja como un atributo que habla de la cualidad del propietario del objeto”, resalta Piñuel.

Otra de las trampas es la del “donjuanismo” y el “mesalinismo” de aquellos que se embarcan en conquistas sucesivas, pero tan pronto como consiguen que la persona acceda o acepte la relación, se aburren y pierden interés por ella, dejando mucho sufrimiento a su alrededor.

La gente confunde amor y enamoramiento, en opinión del psicólogo, quien indica que en la especie humana el enamoramiento dura entre nueve y dieciocho meses y después da lugar a la experiencia del verdadero amor, basado en la reciprocidad y que está muy lejos de ser lo que se presenta en los medios de comunicación, las novelas, las películas y las canciones románticas.

“Muchas personas se quedan como adictas a mantener la sensación de enamoramiento de manera permanente, lo que conduce a muchos desastres emocionales, personales y familiares”, remarca.