Con la resaca de los exámenes comienza el síndrome del “F5”

Jueves, 21 junio 2018 | 16:36h.

Semana del F5: “Éranse unos estudiantes a un teclado pegados”

Gorka Laizola

Rememorando a don Francisco comienza la semana de las dudas, de los arrepentimientos y los desahogos. Atrás quedan los largos días de resúmenes, esquemas y síntesis de ideas clave acompañados de tisanas, cafeína y productos varios.

F5

Aproximadamente todo se gesta un mes antes. Se empieza con la recolección de apuntes, notas y escritos de todo tipo. Con que sean legibles, suficiente. En esta etapa, si contamos con colaboradores, leáse compañeros y compañeras de esos que son más eficientes que los taquígrafos del Congreso, mejor que mejor. Así tenemos completa la bibliografía necesaria. Después, pasamos al método audiovisual, el repaso minucioso de cada una de las sesiones en diferido, en busca de los famosos guiños, frases indirectas y descuidos cuidadosos de los docentes. Esta parte es fundamental en la construcción de las quinielas. Y por último, no menos importante, los simposios digitales. Las sesiones de Whatsapp, grupos de Facebook y demás plataformas digitales en las que ponemos en común todas nuestras líneas de investigación (quinielas), cada un@ con su método sea cuantitativo o cualitativo. Como no dejan de ser hipótesis, sea aceptan todos. A partir de aquí, hay poca tecnología, mucho codo y noches en vela. Aunque si se piensa bien, los expertos en Big Data tienen un terreno abonado y muchos clientes, en esto de los exámenes. Una aplicación que extrapole datos de los temarios y simplifique nuestros sorteos no estaría mal, ahora que nadie nos lee.

Los días antes del fatídico fin de semana

A medida que se va acercando la hora del primer exámen las dudas van “in crescendo”, y cada cual utiliza las técnicas de relajación o de mejora de rendimiento que cree conveniente. Ojo, que aquí hay un gran tema para un TFG de estudiantes de farmacia, o un nicho de mercado de una industria de herboristería, según se mire.

A la hora de buscar el descenso de las pulsaciones y reducción de las sudoraciones, los métodos tradicionales de las infusiones de valeriana, pasiflora, kava, etc. son muy recurrentes. Pero no hay que menoscabar los recursos más técnicos, lorazepan, orfidal, sumial, melatonina. Eso sí, previa receta y control médico. Una cosa es autodiagnosticarse “nerviositis aguda pre-examenes” y otra jugar a médicos con un@ misma.

Abordar el tema de la mejora de rendimiento es más complejo. Por una parte tenemos ciencia popular que recomienda la ingesta de barritas energéticas y chocolates, y por otra, el mundo de los estimulantes sobre el que dejaremos correr un tupido velo. No vaya a ser que a partir de los próximos exámenes, además del DNI tengamos que dejar encima de la mesa unas muestras de orina.

El dia en cuestión

Llega el momento del recuento. Los bolis recargables, con sus correspondientes recambios , el tippex, portaminas, escuadra, cartabón, calculadora, la regla, el compás, un reloj para controlar el tiempo, el dni, el justificante de asistencia al exámen, botellín de agua, pañuelos de papel. El rosario y el cubilete con los dados, de momento, no están homologados, pero el tema está en manos del defensor del estudiante, todo se andará.

Uno de los instantes más excitantes es el de la espera en la puerta de entrada de la sala del exámen. Las caras son variopintas. Unas son de póker, está todo controlado, otras con risas nerviosas, las hay dubitativas mirando a un lado y otro buscando un refugio para guarecerse, pero en general lo que se respira es una mezcla de ansiedad y prisa por empezar. Los minutos que transcurren hasta que el micrófono pronuncia el nombre de tu asignatura y te da permiso para entrar son fugaces. Las dos horas siguientes vuelan.

Otro momentazo para expertos audiovisuales sería grabar o fotografiar las caras de los recién salidos. Además de convertirse en una encuesta visual de porcentajes de aprobados. Seguro que más de un@ no se reconocería.

Ya está, ya hemos terminado, “alea jacta est”, que sea lo que tenga que ser. Siempre es el primer pensamiento que precede al acto de acudir a los apuntes y comenzar a flagelarse por lo que debiera haber sido y no pudo ser. Los debates intercolegas también son muy edificantes, en busca de apoyo moral. Una vez que la adrenalina ha vuelto a sus niveles normales, descansar es lo que toca.

A partir del día siguiente, nuestros pensamientos serán para los profesores. Ya no tendremos en cuenta lo duros o exigentes que hayan sido en las pruebas, sino cuánto tiempo tardan en corregir. En nuestras redes sociales haremos un retrato robot del perfil de cada docente, de su propensión al insomnio o de su trayectoria en la premura de la corrección de trabajos. Todo esto seguirá alimentando la última quiniela, mientras nuestro dedo índice presiona una y otra vez la tecla mágica de “F5”.