Miércoles, 17 mayo 2017 | 13:16h.

Santamaría ve que la Generalitat no tiene interlocutor con capacidad de decisión

Santamaría ve que la Generalitat no tiene interlocutor con capacidad de decisión

Madrid, 17 may (EFE).- La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha quejado hoy de que la Generalitat no tenga un interlocutor “con capacidad de decisión” para avanzar en el diálogo y ha avisado al PDeCAT de su apoyo social cada vez más “menguante” y del “hartazgo” en Cataluña con el proceso separatista.

Durante la sesión de control al Gobierno del pleno del Congreso, Sáenz de Santamaría ha respondido así a una interpelación del diputado del PDeCAT Jordi Xuclá sobre la “operación diálogo”.

A juicio de Sáenz de Santamaría, uno de los principales problemas para que ese diálogo no avance más es que la Generalitat no tiene un interlocutor “con capacidad de decisión”.

“Ustedes tienen una división en su Gobierno que dificulta mucho la interlocución (…) Tienen al señor Rajoy por nuestro lado, pero ¿por su parte, quién es el interlocutor con futuro sobre el futuro de Cataluña”, se ha interrogado.

También se ha quejado la vicepresidenta de que “hace tiempo que la Generalitat y los partidos que la secundan se han deslizado por la resbaladiza pendiente de identificar la democracia con su programa político y a Cataluña con los seres que habitan en el Palacio de Sant Jaume”.

Xuclá ha considerado que el llamamiento al diálogo del Gobierno no es más que “puro potenkinismo, pura realidad paralela, puro cartón piedra de promesas elaboradas y realidades inconsistentes” que “millones de catalanes” ya no están dispuestos a “soportar más”.

“Las urnas en democracia nunca son el problema y nunca deben ser un tabú”, ha enfatizado el diputado catalán, quien ha señalado que el próximo lunes el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, planteará en Madrid “la última propuesta para un referéndum acordado con el Gobierno”, basado en el principio de “no imponer, no impedir”.

Sáenz de Santamaría no ha desaprovechado la oportunidad de referirse al acto de Puigdemont de lunes y ha sido para apuntar que el Ayuntamiento de Madrid le “alquila” su sede “por el módico precio de 3.000 euros para que alguien hable sin réplica” de lo que es España.

En respuesta a la premisa de Xuclá de que sus postulados son los que defiende la “mayoría absoluta” del Parlament catalán, Sáenz de Santamaría le ha recordado que esa mayoría se suma con los diputados “radical y antisistema” de la CUP.

Por eso, irónicamente le ha señalado que ahora estaba sentado en el hemiciclo del Congreso en el grupo mixto mientras que antes, cuando tenían “más personalidad”, la antigua CiU era el grupo mayoritario en Cataluña.

Jordi Xuclá ha lamentado que seis meses después del inicio de la “operación diálogo” el Ejecutivo no haya hablado con la Generalitat de ninguno de los 46 puntos incluidos en el documento que Puigdemont entregó a Rajoy en abril de 2016.

Es más, en opinión de Xuclá, el diálogo sólo ha consistido en “un anuncio desordenado de inversiones y previsiones presupuestarias, coordinado francamente muy mal”, en tanto que el Gobierno ha seguido sacando “su cara marrullera en lo judicial y terriblemente inquietante” en el resto, con la “policía política”.

Pero, “por encima de todo”, ha lamentado la incapacidad del Gobierno de reconocer “la existencia de la nación catalana”, ya que, sin ese reconocimiento, el diálogo “no es más que un monólogo predemocrático de quienes no asumen que España nunca podrá ser si no es puramente plurinacional y de libre determinación de sus partes”.

“Nosotros existimos y tenemos derecho a no ser reconocidos como enemigos de nadie”, ha enfatizado.

Así las cosas, ha emplazado al Gobierno a “no practicar la miopía política”, a abandonar su “resistencia melancólica de tiempos pretéritos” y a pactar con la Generalitat la pregunta y la fecha del referéndum e incluso “una ley de claridad”, convencido de la legalidad, la viabilidad y la oportunidad política de esa consulta.

Una invitación que Sáenz de Santamaría ha comparado con la de una mujer a quien se le impone el matrimonio con un hombre, pero se la deja opinar sobre la boda y el vestido.

Con ese símil se preguntaba si para Xuclá “lo de menos es que el referéndum sea inconstitucional” y que se pretenda privar a los españoles de su capacidad de opinar “sobre cómo es y cómo se organiza España”.

“Sin la voluntad de los españoles, España no puede dejar de ser España, como no podría dejar de ser un Estado de derecho o una monarquía parlamentaria”, ha recalcado.

En otro momento del debate, Sáenz de Santamaría ha señalado que el Parlament elabora las llamadas leyes de desconexión “con más secreto que si se tratara de un rito iniciático” mientras hace caso omiso de las advertencias de sus propios letrados, “pasa el rodillo independentista” a la oposición y vulnera sus derechos.