Jueves, 29 mayo 2014 | 18:50h.

Los ocupantes de Can Vies se desmarcan de los actos violentos

Los ocupantes de Can Vies se desmarcan de los actos violentos

Barcelona, 29 may (EFE).- Los jóvenes que ocupaban hasta el lunes Can Vies han desvinculado hoy a la Plataforma de Can Vies de los actos violentos que se han sucedido en el barrio de Sants de Barcelona los últimos tres días, según ha asegurado a Efe uno de los ocupantes habituales del inmueble, un chico de 18 años.

“Los actos violentos los provocan grupos de rebeldes encapuchados que no son de Can Vies”, ha asegurado el joven, mientras contempla cómo derriban la casa, emblema del movimiento okupa en Barcelona, y pide que no se le identifique con su nombre real, sino con el ficticio de Raúl.

Raúl cuenta que hace dos años decidió venir a vivir a Can Vies “porque creo -ha dicho- que tenemos que hacer algo para cambiar el mundo” y explica que quienes residían en ella cuidaban la casa, que habían convertido en un centro “abierto a todo el mundo”.

“Hacíamos talleres, acogíamos asambleas -la de Arran de Sants por ejemplo-, organizábamos conciertos y charlas, teníamos una barra de bar para servir cafés y un ‘cenador’ para dar cenas a cambio de la voluntad”, ha explicado Raúl, que ha recordado que en la casa también tenía su sede la redacción de la revista alternativa “La Burxa”.

El ocupante de Can Vies ha explicado que durante la negociación con el concejal del distrito Jordi Martí antes del desalojo éste les ofreció trasladar sus actividades a Can Batlló, pero no les dio ninguna garantía de que podrían volver a Can Vies.

“Ellos lo querían derribar, les pedimos que hicieran las obras que necesitaba el inmueble, aunque nosotros lo manteníamos y hacíamos las obras necesarias, y que pudiésemos regresar, porque nosotros queríamos estar aquí, pero ellos se negaron”, ha recordado el joven.

“Este es un edificio histórico, que ha sobrevivido a la Guerra Civil”, ha apuntado el joven, mientras operarios de una empresa de derribos comenzaban a subir andamios para continuar el derribo del edificio de forma manual.

En la casa luce pintado un gran mural con jóvenes encapuchados con el lema “Poder popular” y en los muros de la calle varios grafitis artísticos recuerdan que la zona es “antifascista”.