Miércoles, 14 febrero 2018 | 12:18h.

Las empresas y su capacidad de generar "engagement" en redes sociales

Carlos Fernández

La frenética e incesante revolución tecnológica a la que asistimos en los últimos años no hace más que constatar el cambio de tendencias en el mundo de la comunicación y el marketing. Las empresas buscan adaptar sus recursos a las herramientas digitales que configuran el escenario comunicativo, potenciando de este modo todos los instrumentos disponibles.

En este sentido, el grado de implicación emocional o engagement que tienen los públicos con la empresa es un factor esencial en el éxito o fracaso de una organización. Las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales comunicativos para interactuar con la audiencia. La comunicación corporativa tradicional, centrada en la producción de mensajes a través de canales unidireccionales, ha dado paso al diálogo y participación colectiva entre empresas y consumidores. El concepto ‘interactividad’ adquiere una dimensión renovada a la hora de definir las actividades desarrolladas en las redes sociales; publicación y actualización constante, producción multimedia en diversas plataformas, feedback y opinión del usuario, etc.

Smartphone

Si bien es cierto que la estrategia en social media depende de los objetivos planteados, es imprescindible conocer a nuestro target para saber dónde se encuentra y poder plantear acciones ajustadas a su perfil. Por ejemplo, un restaurante de comida fitness puede encontrar un importante nicho de mercado en Instagram, comunidad de usuarios caracterizada por la innovación, la relevancia de la fotografía y su crecimiento entre el público juvenil. La adaptación de las empresas al consumidor del siglo XXI resulta clave para optimizar su presencia en redes sociales. El usuario actual no solo consume contenidos sino que también los genera y comparte en la web. La necesidad de estar permanentemente informado de las novedades y tendencias, así como la participación activa mediante opiniones, sugerencias y recomendaciones convierte al consumidor un auténtico experto del producto o servicio en cuestión.

En consecuencia, las empresas deben apostar por generar contenidos de calidad capaces de fidelizar e implicar emocionalmente a sus públicos. Un cliente fidelizado es un cliente satisfecho, lo que le convierte automáticamente en un verdadero prescriptor de la marca.