Viernes, 19 septiembre 2014 | 19:24h.

La OEA inicia su asamblea extraordinaria centrada en la política regional antidrogas

La OEA inicia su asamblea extraordinaria centrada en la política regional antidrogas

Guatemala, 19 sep (EFE).- La Organización de Estados Americanos (OEA) inició hoy en Guatemala su 46 Asamblea General Extraordinaria, en la que se debatirá una política contra las drogas en el continente americano.

Denominada “por una política hemisférica de drogas de cara al siglo XXI”, la sesión, de un solo día, fue inaugurada por el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, y el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.

Un total de 32 de los 34 países que integran el organismo americano participan en la reunión.

El secretario general de la OEA dijo que se espera una activa discusión y resultados que permitan a los países de América acudir con una sola voz a la Asamblea General de Naciones Unidas en 2016, en la que se analizarán las reformas de la política contra las drogas en el mundo.

Insulza comentó que existen varios puntos de consenso entre los estados miembros y uno de ellos es darle un enfoque de salud pública y humanitario al problema de las drogas.

Agregó que la reunión de hoy es para evaluar las transformaciones que se han registrado en los países luego de que los cancilleres abrieran paso, en junio de 2013 en la ciudad colonial de Antigua, a un proceso mayor sobre la forma de abordar la situación de los estupefacientes.

Por su parte, el presidente guatemalteco declaró en el acto inaugural que los países de América buscan un consenso regional de cara a la Asamblea de la ONU.

“Confío en que el debate reflejará la complejidad de los desafíos que enfrentamos los estados sobre el problema mundial de las drogas”, dijo.

Pérez Molina manifestó que los países de tránsito, como es el caso de los de Centroamérica, y en particular Guatemala, “hemos librado con un alto costo de violencia” el “prohibicionismo” que impone el régimen internacional en la lucha contra las drogas.

El mandatario hizo un llamamiento a la flexibilidad en la interpretación de las convenciones para que cada país, en el marco de su propia realidad, pueda innovar y debatir sobre la producción, tráfico y consumo de drogas.