Lunes, 21 enero 2019 | 1:19h.

La inteligencia emocional: nuevo reto en los modelos educativos

Natalí Restrepo

Pese a que es la base de cualquier tipo de inteligencia, la inteligencia emocional sigue siendo actualmente una tema infravalorado. Si bien es cierto que es importante adquirir conocimientos que nos ayuden a afrontar cada día los desafíos que se nos presentan, no hay que obviar la importancia de la inteligencia emocional en todos nuestros actos, puesto que de ella dependerá en gran medida el éxito de lo que nos plantee la vida.

Reformar la racionalidad constituye un reto importante para la sociedad. Parece que no son suficientes los mecanismos que se implementan en pro del mejoramiento educacional. El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) ha propiciado un nuevo marco para el estudiante y un aprendizaje concebido como algo que se produce a lo largo de toda la vida. Pero no nos engañemos: por más mecanismos que se pongan en práctica, todo será inútil sí perduran los mismos modelos educativos que hasta ahora se vienen implementando.

La inteligencia emocional, tal y como lo mencioné anteriormente; infravalorada por algunos, y, peor aún, desconocida para otros, es el pilar que sostiene nuestro proceso de aprendizaje, y no hace falta realizar estudios científicos para darnos cuenta de que la inteligencia emocional empieza con la conciencia de uno mismo.

El presente artículo, como preámbulo a lo que periódicamente se irá desarrollando en este medio, lleva consigo una clara intención de concienciar a los lectores sobre la importancia de desarrollar la inteligencia emocional desde temprana edad. Hoy el concepto de inteligencia está cambiando; poseemos diferentes habilidades, pero todas ellas dependen de la inteligencia emocional.

Enseñar a nuestros niños a conocer sus emociones y cómo gestionarlas es el punto de partida de un camino en cuyo final veremos frente a nosotros un alto capital humano. Muchas son las problemáticas que se generan al considerar que la inteligencia académica es el principal ingrediente para garantizar el éxito profesional. Pensar de esta manera implica ignorar problemas realmente importantes, problemas que representan, quizá, el más grande obstáculo en la vida adulta de una persona.

Atender nuestras emociones, advertir nuestros sentimientos, asimilar situaciones, comprender y modificar nuestro estado de ánimo son actos desatendidos y en muchas ocasiones inexplorados; desestimar estas acciones es el origen de grandes problemas psicológicos en las personas, suicidios, asesinatos, machismo, entre otros.

El modelo mixto de inteligencia emocional de Daniel Goleman nos dice que este tipo de inteligencia se basa en los siguientes:
1. Conocer las propias emociones.
2. Manejar las emociones.
3. Motivarse a sí mismo.
4. Reconocer las emociones de los demás.
5. Establecer relaciones.

De la misma manera en la que David Goleman reconoció la importancia de la inteligencia emocional, se pretende contribuir asertivamente a que la conciencia social prolifere en todas las esferas, con especial ahínco en la escolar.