Lunes, 04 agosto 2014 | 13:43h.

De juguetes a héroes cinematográficos, los "Transformers" siguen conquistando

De juguetes a héroes cinematográficos, los "Transformers" siguen conquistando

Madrid, 4 ago (EFE).- Empezó en 1980 en Japón como unos juguetes y ahora es una más que rentable saga cinematográfica, que amenaza con durar eternamente. “Transformers 4” llega el viernes a España tras un fulminante éxito en todo el mundo -más de 1.000 millones de dólares de recaudación- y ya se habla de una quinta entrega.

El realizador Michael Bay ha estado detrás de las cámaras en las cuatro películas realizadas hasta ahora y podría hacerlo una quinta vez si le permiten que el proyecto sea de menor envergadura que “Transformers 4. La era de la extinción”.

Hasta entonces, los fans se tendrán que conformar con una cuarta entrega en la que hay nuevos protagonistas humanos -Mark Whalberg, Nicola Peltz, Jack Reynor o Bingbing Li- pero los mismos Autobots, la línea buena de los coches y camiones que se transforman en gigantescos robots.

Optimus Prime, Bumblebee, Ratchet o Hound se enfrentarán a los robots malvados, los Decepticons, liderados por Galvatron, y cuyo objetivo es dominar el mundo, ayudados como es habitual por una serie de humanos ambiciosos, entre los que destaca Kelsey Grammer, que parece haber cogido el gusto a la acción, puesto que también aparece en “Los mercenarios 3” y es “Bestia” en los “X-men”.

Y más allá de los nuevos nombres, la cuarta entrega de “Transformers” no se complica la vida. Mucha acción, una historia muy básica, espectaculares enfrentamientos, una chica guapa, un musculitos y muchos cochazos.

Desde el Bugatti Veyron Grandsport Vitesse, con un precio para el modelo básico de casi un millón de euros, al Lamborghini Aventador LP700-4 -mucho más económico, solo cuesta unos 300.000 euros-, pasando por el Pagani Huayra, a 1,2 millones de euros.

Todos los elementos necesarios para que uno de los mayores expertos del cine de acción, Michael Bay, pusiera en pie un espectáculo que supusiera una reactualización de la saga pero sin perder el punto inocente de una historia que comenzó en la imaginación de los niños.

Ese aspecto de juguetes transformables es la clave del éxito de una saga en la que se asegura la continuidad al introducir a personajes más jóvenes, como los de Nicola Peltz y Jack Reynor.

En “Transformers 4”, Peltz es Tessa, la hija de Cade Yeager (Whalberg), un loco inventor que apenas gana dinero para sobrevivir en una granja perdida en el sur de Estados Unidos, donde se encuentra por azar a Optimus Prime en una situación crítica.

Reynor interpreta a Shane, el novio de Tessa y piloto de rallies, una buena excusa para protagonizar algunas trepidantes escenas de carreras de coches, escaparate de lucimiento de los lujosos automóviles que salen en la cinta.

Todo un reto para un actor casi desconocido, que llegó a Hollywood con 40 dólares en el bolsillo y con ganas de comerse el mundo. Y “Transformers” es sin duda el trampolín adecuado para lograrlo.

Una oportunidad de oro también para Peltz, que reconoce habérselo pasado muy bien en el rodaje, pero sobre todo en la promoción del filme. “Somos muy afortunados de estar en la historia”, señalaba la actriz en una entrevista con Efe durante la presentación del filme en Berlín.

Especialmente por los encuentros con los fans, que son geniales pero que a veces “se vuelven locos”, señala entre risas.

Buen humor entre los protagonistas de la película, como resaltaba Whalberg, que se unió al proyecto para poder volver a trabajar con Michael Bay, que ya le había dirigido en “Dolor y dinero”.

“Sigue diciendo que fui yo quien le pedí estar en la película pero no fue así”, bromea el actor, que asegura que tenía muchas ganas de trabajar de nuevo con él. “Aprendí mucho como director, fue una labor de mucha colaboración, algo que se repitió en este rodaje”, dice.

Además, agrega Whalberg, “era una película en la que mis hijos querían que estuviera”.

A sus 43 años y con dos hijas pequeñas, el actor cree comprender la relación que mantiene su personaje con su hija adolescente, y su obsesión por protegerla en una historia llena de riesgos.

“Fue un rodaje de seis meses y largas jornadas, con muchas escenas de acción complicadas en las que era muy fácil resultar herido”, por lo que fue necesario estar “bien preparado físicamente”.

Aunque el objetivo no era mejorar la acción, sino hacer una historia “más fresca” y recuperar en esta cuarta entrega “el lado humano” de los “Transformers”.

Por Alicia García de Francisco