Domingo, 02 abril 2017 | 18:55h.

Lectura: ¿Quién piensa en los niños-estrella?

Lectura: ¿Quién piensa en los niños-estrella?

En este artículo se aborda el tema de los niños que aparecen en programas televisivos, el porqué del éxito de esos programas y las posibles consecuencias.

Las causas de este éxito son varias. En primer lugar, las audiencias prefieren ver programas con concursantes menores, pues dan mucha más vida. Además, los niños no son juzgados al decir lo que piensan, y a la gente les gusta esa naturalidad que con el tiempo se pierde. En segundo lugar, son programas perfectos para verlos en familia, pues entretienen independientemente de la edad, con lo que su emisión suele coincidir con días donde la gente tiene tiempo libre para parar a ver la televisión. En tercer lugar, los niños crean un vínculo especial con los espectadores, mucho más fuerte que si el concursante es adulto, y de nuevo se achaca a la inocencia y naturalidad. En este tipo de programas no se busca el prototipo de niños superdotados, sino niños corrientes que simplemente se les da bien hacer algo y, además, durante su participación en el concurso mejoran, lo que hace que en futuras ediciones más niños quieran aparecer en el programa. En cuarto lugar, no solo a las audiencias les encanta ver a niños en los programas, sino que para las cadenas es un plus porque muchas veces prefieren trabajar con niños antes que adultos, por ser estos más disciplinados y apasionados al conocer a los famosos, conseguir regalos… lo ven como un juego y no como una competición. A pesar de todo, los padres tienen una labor importante, pues deben educarles bien para que la fama no les consuma, sigan teniendo privacidad, motivándoles a no dejar la escuela…

Por otro lado, están las consecuencias de esta ‘explotación’ hacia los niños. Muchas personas están de acuerdo con esta palabra pues ven que a estos niños se les está privando de muchas cosas para satisfacer a la audiencia. No ven las ventajas que los niños pueden conseguir saliendo en la televisión a su edad o cómo a ellos les puede gustar hacerlo. Hay otro grupo que piensa que muchas veces pueden llegar a ser explotados por sus padres, por lo que ganan al estar semana a semana en el concurso. Otra consecuencia es la adicción que pueden crear este tipo de programas ya no solo a los mayores, sino también a los más pequeños, los cuales muchas veces se sienten identificados con algún niño. Los expertos apuntan a que este tipo de programas pueden ser para toda la familia, pero los horarios a los que se emiten no lo son, pues utilizan el horario de noche que es la franja ‘no infantil’. Por otra parte, está la presión que conllevan los castings y el programa para los niños y las desilusiones acarreadas que pueden causarles un vacío en su interior al no ser seleccionados y les puede llevar a no querer volver a participar en ningún concurso por miedo al rechazo. Por último, crecer en el mundo de la fama puede convertir a los niños en unos inmaduros cegados por la popularidad o puede llevarlos a el otro extremo, convertirse en unos adultos a una temprana edad, tener la necesidad de crecer rápido y no aprovechar esos años debidamente.

Las audiencias estamos acostumbradas a usar los medios de forma masiva, podemos elegir de forma consciente que canal y que contenido ver, lo que nos hace pertenecer a determinados grupos sociales dependiendo de nuestros gustos o de nuestros estados de ánimo. En el caso de estos programas (Masterchef Junior o LaVoz Kids) los grupos sociales son muy heterogéneos en cuanto a edad y sexo, lo que los hace más complicados de estudiar y mucho más activos. Los jóvenes suelen interactuar más que las personas adultas en las redes sociales compartiendo contenidos y realizando feedback, y son más dados a identificarse con un concursante debido a la proximidad de edad. En el caso de estos programas, no hay una gran diferenciación entre mujeres u hombres que prefieren ver estos contenidos. Además, este tipo de programa se ha vuelto viral en todos los países y se ha internacionalizado, con lo cual podemos encontrar un MasterChef Junior en cada país al que vayamos con sus propios concursantes y jurados.

En mi opinión, la fama de estos programas se da principalmente porque es capaz de llegar a todo tipo de audiencia, sin ningún tipo de discriminación, con lo que no censura el que determinada audiencia pueda verlo o no, es por eso por lo que su audiencia es tan grande y heterogénea. Son programas entretenidos y no requieren mucho esfuerzo, y eso los medios lo saben gracias al feedback que mantienen con la audiencia y los estudios cualitativos y cuantitativos que realizan, con lo que este tipo de programas seguirán en auge a pesar los grupos de presión que pueden surgir debido a esa supuesta explotación de los niños, con la cual yo no estoy de acuerdo porque, al igual que se menciona en el artículo, pienso que a ellos les encanta estar en los platós conociendo a más niños con sus mismas pasiones y rodeados de sus ídolos que les hacen mejorar día a día.