Viernes, 21 febrero 2014 | 10:10h.

Lectura de "Niebla", de Miguel de Unamuno

Alejandro HornilloLectura de "Niebla", de Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno es uno de los autores españoles más importantes de la primera mitad del siglo XX. Ensayista, dramaturgo, novelista y poeta de considerable repercusión en Europa, su obra se impregnaba de un marcado carácter biográfico, en la que vertía sus preocupaciones, estudios y vivencias. Su carácter idealista le hizo defender el principio ético de proclamar la verdad, y negarse a entender la vida desde una perspectiva únicamente material. Gracias al ejercicio de un periodismo enfocado a los temas sociales, políticos y filosóficos, contribuyó a crear una sociedad informada y culta. Sufrió el destierro durante la dictadura de Primo de Rivera debido a sus convicciones liberales, y la nostalgia de su tierra y su familia le hizo ahondar en el existencialismo y la introspección.

En Niebla, Augusto Pérez, personaje melancólico, idealista y filosófico, se enamora platónicamente de Eugenia Domingo del Arco y toma como objetivo conquistarla y casarse con ella, aun sabiendo que ya está comprometida. Este es el argumento superficial de una obra tragicómica en la que Unamuno se desembaraza de los corsés del género novelístico creando un nuevo género, la nivola. Como dice Víctor Goti, personaje de Niebla y proyección del propio Unamuno: ?Voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá?. Esta renuncia a los patrones estilísticos realistas supone un reflejo de la rebeldía y oposición de Unamuno. La nivola es algo nuevo, vivo, libre, el autor crea a sus personajes, pero posteriormente escapan a su control, y al cobrar vida propia el escritor es creado por ellos. Se prescinde de las descripciones, todo cobra forma en la mente del lector a través del drama de los protagonistas, sus actos y sobre todo sus palabras. La acción en Niebla transcurre fundamentalmente mediante los diálogos de sus personajes y los monólogos interiores de Augusto.

Por su parte, Augusto Pérez es la proyección de las pasiones, filosofías y angustias del escritor. A través de él, Unamuno manifiesta el sueño de la inmortalidad, la obsesión por la ineludible muerte y la inútil lucha del hombre ante el vacío. De esta forma se ofrece una visión del arte como consecución de la inmortalidad de su creador. Del mismo modo, Augusto se atormenta durante toda la obra sobre qué es real y qué es sueño o ficción, tanto él como sus propios sentimientos. ¿Ama a Eugenia o a Rosario, la chica que plancha la ropa? ¿Ama de corazón, o solo de cabeza?: ?Tal vez mi amor ha precedido a su objeto. Es más, es este amor el que lo ha suscitado, el que lo ha extraído de la niebla de la creación?. Augusto, y por ende la propia Niebla, es la confesión de Unamuno de su angustia existencialista, su visión de la vida como una enorme paradoja, la contradicción entre la esencia y la existencia, la razón y la fe, lo que creemos real y lo que está urdido por sueños divinos.

Niebla presenta múltiples planos de realidad que representan la relatividad de las cosas. En el prólogo y post-prólogo, Unamuno hace real a uno de sus personajes, Víctor Goti, para que prologue su obra, que no es más que la propia nivola de Víctor-Unamuno. A lo largo de Niebla se muestra la realidad de los personajes como entes de ficción, hasta llegar al gran salto literatura-vida, ficción-realidad, vigilia-sueño, que es el capítulo en el que Augusto traspasa las fronteras para encontrarse con el propio Unamuno. La paradoja existencialista cobra aquí su máxima expresión: Augusto, personaje ficticio, cobra de pronto conciencia de sí mismo y manifiesta su deseo de vivir, a lo que Unamuno responde que morirá si es su deseo, asumiendo así el papel de Creador. Augusto se rebela sentenciando que todos morirán, él, el autor, los lectores de la obra, todos. Se revela con ello su propia realidad y la del autor, que no es más que un sueño de Dios y desaparecerá en cuanto deje de soñar. El epílogo está narrado por Orfeo, el perro de Augusto, quien al final parte en busca del alma de su amo. El nombre no es casual, pues hace referencia al mito de Orfeo y Eurídice. Representa el camino que ha recorrido Augusto buscando su ser, su existencia, y descubriendo su propio ?yo? a través del desengaño con Eugenia y su ansia agónica por vivir tras la conversación con Unamuno. La contradicción de la vida del hombre: volver a la niebla de la que se provino.

De esta forma, la ?niebla? que envuelve a Augusto-Unamuno es una metáfora de la confusión, las dudas existenciales, la angustia y la soledad en la que se vive. La niebla que se disipa por el amor hacia Eugenia, y a la que regresa al morir.

Niebla se convierte en una obra meta-literaria, en la que la redacción del libro es el libro en sí. Es una obra que reflexiona sobre sí misma, que precisa de la implicación del lector para exceder los límites de la ficción y convertirse en inmortal, usando las cuitas de Augusto-Unamuno como vehículo. Y lo logra pues la ausencia de concreciones en los personajes y lo universal de sus afecciones hacen que el lector las haga suyas.

La lectura de los clásicos suele resultar un tanto plúmbea pues, aunque conocemos su indudable repercusión, los modos y maneras no suelen adecuarse a los gustos contemporáneos. Frente a esto, Unamuno desafía las convenciones y se anticipa creando un libro moderno, intenso, de profunda urdimbre filosófica pero de un ritmo notablemente ágil, gracias a la profusión de diálogos y monólogos (o ?mono-diálogos? de Augusto con Orfeo). Unamuno expresa su idea irónica de la vida mediante la tragicomedia, con personajes y vivencias paradójicos y hasta satíricos. Además, la continua transgresión de las fronteras de la verosimilitud es capaz de provocar cuestiones incómodas. Por estos motivos, Niebla me ha supuesto una lectura sorprendentemente grata.