Miércoles, 17 mayo 2017 | 3:40h.

La propaganda en "Casablanca"

La propaganda en "Casablanca"

El cine y la propaganda son dos elementos fundamentales para los diferentes gobiernos durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos, el Gobierno colaboró con la industria cinematográfica para desarrollar un cine con el que representar lo que estaba pasando, utilizando para ello un enfoque más liberal que el del resto de Europa.

Un ejemplo del cine de la época se ha convertido en todo un clásico, la película “Casablanca”. Una producción de la Warner Bross Picture de 1942, dirigida por Michael Curtiz, un judío de origen húngaro que llego a Estados Unidos en los años 20’. Con esta película, el director quiso mostrar a la sociedad un momento crucial para la historia de la humanidad haciendo hincapié en la incertidumbre de lo que estaba por venir. Casablanca como ciudad de paso para los que querían huir a Estados Unidos desde Europa, representa un sentimiento político claro, intervencionista a la vez que libertario.

Casablanca, fue un territorio francés sin ocupar aunque padecía el control de varios generales del III Reich. Fue refugio de exiliados llegados de todo el mundo. La trama transcurre en un centro de ocio, el Café Americano Rick’s, un lugar donde se entremezclan todas las nacionalidades que habitan en ese momento en la ciudad. Algunos acuden por ocio, otros por temas de negocios y también por asuntos políticos. Los protagonistas son tres personajes; un estadounidense, el dueño del Rick’s y que ostenta el mayor poder de la ciudad; un checoslovaco, líder de la resistencia y una sueca que rompe el corazón a ambos. Todos ellos escapan de la Alemania Nazi y buscan una nueva oportunidad en América.

A lo largo de la película podemos observar varios tipos de propaganda. Los Alemanes practican una propaganda apoyada en el poder que sustentan en toda Europa avalados por sus victorias, además de alentar del miedo de acudir como prisioneros a los campos de concentración. Para ello, utilizan una propaganda mecanicista alabada por hechos. Aunque por otro lado, tienen una difícil tarea a la hora de ocultar las atrocidades que han llevado a cabo durante la guerra, como por ejemplo cuando Victor Laszlo, el líder checoslovaco de la resistencia, es persuadido para descubrir a los líderes de la resistencia en las capitales europeas y les responde que con el no tienen nada que hacer porque ya sufrió en un campo de concentración y no va a cambiar su idea con respecto a la nación alemana.

Los franceses utilizan la propaganda blanca en su propio territorio. Es evidente como utilizan los medios nacionales como el periódico matutino para anunciar a su población la ocupación alemana de su nación. En Casablanca, jugando al juego diplomático de supremacía bajo cierto control alemán, utilizan una propaganda negra sobre el ejercito alemán. Una resistencia de rumores sobre lo que hacen los alemanes con los prisioneros. Juegan para ganarse el favor de sus aliados y así disfrutar de cierta margen de libertad para realizar sus tejemanejes al margen del control alemán.

Desde mi punto de vista, el momento propagandístico y más espectacular de la película es cuando el canto de la Marsellesa inunda y hace callar los cantos alemanes de alabanza al III Reich. Esta escena tiene lugar una noche en la que el café Rick’s esta lleno de gente de todas las nacionalidades. Todos juntos entonan el himno de la liberalización unido por el sentimiento latente de todos los presentes que añoran la libertad, el triunfo de los aliados y el fin de la guerra.

Fuentes:

Película Casablanca, www.aulas.ulpgc.es, www.elbazardelespectaculocine.blogspot.com