Jueves, 20 abril 2017 | 6:01h.

Epidemia alemana por la bacteria E. Coli

Epidemia alemana por la bacteria E. Coli

A principios de mayo de 2011 Alemania experimentó una de los mayores brotes del síndrome hemolítico-urémico (HUS) provocado por la cepa de la bacteria E.Coli. Esto supuso, desde un punto de vista social, un ataque a la sanidad occidental que creía ser inmune a las infecciones bacterianas.

El E. Coli es una especie bacteriana que tiene diferentes cepas, algunas de estas residen en nuestro cuerpo sin hacernos daños, luego hay otras que pueden desencadenar una patología e incluso la muerte.

En mayo del 2011 se dio la primera infección por esta bacteria y tras un estudio epidemiológico se declaró que la única relación entre los afectados era que estos habían consumido ensaladas. Por lo que más tarde las autoridades sanitarias de Hamburgo declararon que unos pepinos exportados de España podrían ser la razón de esta infección bacteriana. En consecuencia, se extendió la idea de la “crisis de los pepinos españoles” que determinó un ataque a los productos de origen español, además de una perdida de millones para el Estado y los agricultores españoles.

Días después, se detectó esta cepa del E. Coli en los cubos de basura de una granja ecológica de la Baja Sajonia y a pesar de que los cultivos no dieron positivo en los análisis de contaminación bacteriana , algunos de los empleados habían sido infectados. Esto, a su vez, desencadenó la idea de que tanto en Francia como en Alemania se habían consumido los brotes de las semillas de fenogresco que se añaden a las ensaladas y son de origen egipcio, por lo que se culpó a Egipto y a finales de 2011, la Agencia Europea de Sanidad Alimentaria declaró que se podía determinar que las semillas fueron las causantes de esta cepa.

La repercusión económica y mediática de esta crisis sanitaria se debió a la comunicación con la que se informó a la población. Primero con las sospechas de la proveniencia del brote y segundo, todo los relativo en cuanto a la información y el seguimiento de los análisis científicos.

En un principio las declaraciones fueron difundidas por diferentes vías como RKI, BVL y el Ministro de Alimentación y Agricultura. Así pues, estas declaraciones llegaron a contradecirse hasta tal punto que el 5 de junio, el Ministro de Agricultura y Alimentación de la Baja Sajonia afirmó que la cepa se encontraba en los brotes, pero, a su vez, RKI seguía afirmando que solo algunos de los afectados habían consumido estos brotes de las semillas de fenogresco.

Ante las presiones de la comisión europea, finalmente el comisario europeo de Salud, John Dalli, afirmó que a pesar de que los pepinos analizados dieron positivo, no se había confirmado la presencia del serotipo específico responsable de este brote.

El Director del Departamento de Seguridad Alimentaria de la OMS, Maged Youns, consideró que ciertas recomendaciones por parte del Estado alemán fueron inusuales, como la recomendación genérica de no consumir ciertas hortalizas como el pepino o el tomate

Esta crisis sanitaria, además, abrió un gran debate entre los medios de diferentes países ante las acusaciones y la actitud por parte de Alemania.

Le Courrier Picard, de Amiens: “Por querer proteger demasiado a sus ciudadanos, Alemania ha desatado una psicosis colectiva y una crisis de confianza. Esto demuestra lo difícil que le resulta a la Unión Europea, no bien surge un riesgo sanitario que cruza las fronteras, comprender las implicaciones nacionales y ponerse de acuerdo en caso de emergencia. Y la UE también debería cuestionar su sistema de alarma. Además, en lo referente a la solidaridad con los agricultores que ahora demuestra, a los españoles –víctimas de esta falsa pose- sólo les queda reírse de ella, ya que el consejero que desencadenó la crisis no será el mismo que pague sus costos.”

La Vanguardia, de Barcelona: “La última –de momento– crisis europea la ha provocado el pepino. (…) La Comisión Europea no sólo ha tenido que pedir a Berlín que no lance más alertas sin base científica, sino que ha sido quien ha hablado, y no quienes lanzaron la piedra y escondieron la mano en el caso de los pepinos, de lo necesario de que se indemnice a los agricultores españoles para así recomponer la imagen de solidaridad. (…) El asunto, en cualquier caso, ha vuelto a poner de manifiesto que Alemania va por libre. (…) Alemania siempre ha mandado en Europa, pero solía ocultarse detrás de Francia, a quien dejaba el papel más político. (…) Los tiempos han cambiado, y ahora Alemania se hace notar. (Alemania) ya no es sólo, como segunda potencia exportadora, un gigante económico: se ha convertido en un activo e independiente actor global. (…) Como país dependiente de la importación de materias primas, su estrategia es más geoeconómica que geopolítica, pero la clave está en saber si Alemania se cansará del proyecto europeo que tanto ha ayudado a construir por interés propio.

El 26 de julio, Reinhard Burger, presidente del instituto Robert Koch, organismo público responsable del control y prevención de enfermedades en Alemania determinó el fin del brote de la bacteria E. Coli, que dejó desafortunadamente más de 50 muertes.

A su vez, Koch destacó que se seguirá vigilando en caso de que la bacteria vuelva a aparecer.

Personalmente no creo que España tenga una gran memoria en cuento a los sucesos pasados. Una vez los medios dejan de hablar de un suceso la población se olvida de forma inmediata. En mi caso, no recuerdo muy bien cuando se dejó de hablar de este tema, lo último que recuerdo fue el llamamiento por parte de los agricultores españoles debido a las perdidas económicas por la “crisis de los pepinos”, cuya remuneración nunca fue pagada.