Martes, 22 agosto 2017 | 2:54h.

Cine propagandístico, "Casablanca"

MANUEL PATRICIO RODRIGUES -Cine propagandístico, "Casablanca"

Como hemos podido ver en el temario de la asignatura, el cine resultó ser un arma propagandística de gran importancia en la difusión de los idearios que los países beligerantes querían transmitir durante la Segunda Guerra Mundial. El mejor ejemplo de ello y donde el imperio nazi encontró una exponencial confrontación en respuesta a su elocuente propaganda fue la cinematografía americana. Es verdad que existieron directores americanos como Frank Capra que realizaron documentales propagandísticos como “Why we fight” en donde “el bueno y el malo” eran visibles a ojos de casi cualquier público. Sin embargo, la retórica utilizada por el cine propagandístico americano encontró en el cine de entretenimiento el mejor pretexto para difundir mensajes persuasorios contra el enemigo. La película estadounidense “Casablanca” cumple con esta iniciativa partidista a la perfección, además de haber constituido un legado para la posteridad.

 

“Casablanca” fue dirigida por Michael Curtiz y estrenada en el año 1942 durante la Segunda Guerra Mundial. Casualidad o no, ese año supuso un punto de inflexión en la gran contienda del momento. El principio del fin del nazismo se vio propiciado en el 42 por la batalla de Stalingrado, primera derrota de las tropas alemanas. La ofensiva soviética no se hizo esperar. Esta incipiente flaqueza alemana es la reflejada en la cinta “Casablanca”, en donde los oficiales nazis sufren numerosos reveses originados por una resistencia infranqueable.

 

Casablanca, ciudad al Oeste de Marruecos y donde transcurre la citada película es presentada como la antesala a un nuevo mundo, hacia la liberación de toda jurisdicción nazi que asolaba en aquel momento a Europa. Del otro lado se sitúa América, presentada en la película como tierra de oportunidades y en el que la represión nazi no tiene cabida e incluso se repulsa. Esta tierra de ensueño es pretendida a lo largo de toda la película por sus protagonistas, evidenciando en los diálogos esa necesidad de escapar de un nazismo implacable y caprichoso, así como de sus aliados corruptos y mercenarios. El general francés Renault, súbdito de las decisiones del comandante nazi Strasser, ambos representan el estereotipo de personaje señalado.

 

 

El Café de Rick es donde transcurre la cinta, un lugar reconocido en la ciudad de Casablanca regentado por un americano e interpretado por el carismático Humphrey Bogart en el papel de Rick. Un lugar de distracción, entretenimiento y confluencia de diferentes ideologías camufladas según la conveniencia del momento.

 

La película consigue atrapar la atención del espectador mostrando el drama de un romanticismo roto por la entrada de los alemanes en París y poniendo en el papel de víctima a los dos protagonistas del amorío, Rick e Ilsa. El reencuentro producido años más tarde por los dos protagonistas en Casablanca se ve truncado por algo más importante que su historia de amor, la salvación y escapatoria de Ilsa y su marido y lider de la resistencia Victor Lazlo hacia un nuevo mundo.

 

Escenas como el enfrentamiento de Ilsa armada encarando a un Rick descolocado para que éste le dé a ella y su marido los visados hacia America, ejemplifican la necesidad de huir del horror propulsado por Hitler. El arresto de Ugarte debido al asesinato de dos correos alemanes para usurpar dos de los visados que llevaban con ellos, también transmiten al espectador esa necesidad de escapar de una Europa a la que se le avecina el hundimiento. Tal vez ninguna mejor excusa para justificar la Entrada de Estados Unidos en la guerra.

 

Por último, me gustaría destacar tres momentos de marcado carácter propagandístico que revelan la naturaleza ideológica de la película. El primero de ellos hace mención a la introducción de la cinta donde suena “la marsellesa”, el cual está relacionada con la escena en la que oficiales alemanes entonan al piano una melodía nazi y es interrumpida y menospreciada por la revolucionaria marsellesa. Cabe destacar que este himno dice cosas tales como “Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos, oprobio de todos los partidos, ¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas recibirán por fin su merecido!”, no cabe duda de la intencionalidad antinazi que promulga la película en esta escena. La última escena que también me gustaría destacar se corresponde también con la última escena de la película donde el oficial francés Renault tira a la basura una botella de agua con la marca de Vichy. Hay que recordar que Renault es un oficial de la Francia de Vichy, la misma que firmó un armisticio con la Alemania nazi a raíz del miedo e inferioridad de condiciones por parte del ejercito galo. Un gesto revolucionario de un personaje hasta ese momento esclavo del mejor postor y que decide tomar un nuevo rumbo ligado a sus propios ideales.