Martes, 04 abril 2017 | 7:35h.

Análisis sobre la lectura del artículo del país "Se busca niño para subir audiencia"

MANUEL CARRASCO SANTOSAnálisis sobre la lectura del artículo del país "Se busca niño para subir audiencia"

Para comenzar esta actividad, destacar el acierto de las autoras del texto, Clara Laguna y Cristina Pérez-Hernando en el que cabe resaltar la pluralizad ejercida en el desarrollo del mismo, dicho esto paso a exponer mi punto de vista sobre el artículo.

La conclusión más significativa para mi forma de ver este fenómeno es a la que llegan las expertas Charo Sábala y Graciela Padilla. Coinciden en el factor socio-económico como eje fundamental para que un programa de las características a las que se aluden, tenga éxito. De modo que, según palabras de Charo, “en un contexto de crisis triunfan más los formatos familiares… Es muy liberador y la televisión sabe explotarlo”. Son programas que evocan tiempos pasados, nos reconfortan y nos abstraen de la realidad del día a día. Necesitamos poco esfuerzo para procesarlos y es fácil implicarse con ellos. La gente se une en torno a valores que apelan al sentimiento, la ternura… de manera que es fácil capturar al público y este pasar a una actitud activa, es decir, se sienten identificados, crean afinidades con los personajes de la pantalla, el público desarrolla un espíritu crítico ante los hechos mostrados. Debido a la empatía suscitada y gracias al disfrute que les aporta quedan capturados, ese es el objetivo, llámese Master Chef o llámese La Voz. No cabe duda que la adaptación de estos exitosos programas a un público más joven, aunque curiosamente sean programas emitidos en prime time (horarios no infantiles), hacen que se potencien los índices de audiencia hasta cifras extraordinarias, todo ello es debido a la empatía que despiertan los niños, fundamental para que el público se enganche.

El uso social que extraigo del tema en lo referente a este tipo de programa es estructural, debido al acompañamiento que aporta al individuo, también coexiste con un alto grado de competencia, ingrediente indispensable para capturar al público, más evidente en el caso de Master Chef. Debemos tener en cuenta para el estudio, determinadas pautas en el uso social de los medios en lo referente a este tipo de programas, ya que permite su integración en los usos cotidianos del receptor es tan evidente que se han llegado a modificar incluso los hábitos de conducta de un público que hoy en día está más cercano a la cocina que antes, mayores y pequeños.

El mercadeo generado a raíz del éxito obtenido por los programas en ventas derivadas como merchandising, libros, dvds y demás, es un factor a tener en cuenta y creo que las autoras del artículo, bajo mi punto de vista, han obviado, sin embargo es un dato importante que asocia aún más al espectador con el emisor. Es muy interesante el reconocimiento por parte de los críos, ya que se sumergen en el programa como uno más de los participantes así como los jueces del programa, no creo que exista un ejemplo más vivo de lo que es audiencia activa.

Dentro del marco normativo del uso de los medios cabe destacar que este tipo de productos, en el fondo favorece la comunicación interpersonal, e incluso estrecha lazos en el seno de la convivencia doméstica, al contrario de lo que algunas voces defienden en el sentido que puede producir adicción. Bajo la premisa de que el aburrimiento lleva a la elección de contenidos emocionantes, es un factor a tener en cuenta que el producto debe estar en continuo movimiento para mantener al público atrapado, cuentas atrás, jueces inapelables a la hora de dictar un veredicto y… si la persona con la que simpatizas ha salido airosa de ese juicio te sentirás reconfortado. Todo es, pienso, un juego de roll en el que es fácil caer.