Viernes, 31 marzo 2017 | 3:05h.

Análisis del Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística

SaritaAnálisis del Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística

Desde la empresa informativa la información no debe ser tratada como una

mercancía sino como un derecho fundamental de los ciudadanos.”

(punto 15)

El reglamento europeo fue aprobado por unanimidad de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en 1993. Su articulado parte de 38 puntos repartidos entre siete apartados y su elaboración es la base de referencia para los Estados miembros de la Comunidad Europea. Es por ello, que las normas descritas presentan principios básicos y generales sobre ética y deontología, cuyo cumplimiento (no obligado) se recomienda como asunción de que la actividad periodística exige una responsabilidad para con la sociedad y es decisiva para la buena salud democrática y del conocimiento humano.

Así pues, los Estados y Naciones de Europa asumen estas disposiciones generales en sus Estatutos, y las adaptan a sus particularidades culturales e idiosincrasicas; como mencionaremos sobre el caso de España.

El código de la UE recoge, en primer lugar, los principios legislativos básicos propios de las constituciones democráticas (derecho a la información, libre expresión, censura, intimidad, cláusula de conciencia, secreto profesional, etc.). Cabría centrarse, entonces, en los preceptos mas específicos, primero para detectar los casos que no se dan y segundo, para diferenciarlos con la normativa FAPE:

Así como adopta la FAPE, existen otras normas sobre las implicaciones éticas en el ejercicio, como evitar al soborno, el intento de monopolio, perseguir el objetivo de servicio público por encima del empresarial, el papel de “perro guardián” con respecto a la Administración o valores como la protección de casos especiales, como el respeto a la dignidad humana, la no discriminación, rechazo al odio y la violencia o la protección infantil y juvenil.

Aunque en la Asamblea se dio un consenso sobre las repercusiones que los medios ejercen sobre la opinión pública y existen numerosas teorías sociológicas que apoyan este hecho, el precepto 19 reza que:

Sería erróneo sin embargo deducir que los medios de comunicación representan a la opinión pública o que deban sustituir las funciones propias de los poderes o entes públicos o de las instituciones de carácter educativo o cultural como la escuela.”

Y si bien es cierto que no hay que suponer tal aspecto, las diferentes teorías como las de la “selección” o “tematización” de Luhmann, o la de la “agenda-setting” de Maxwell, Combs y Shaw, entre otras, proponen que los medios de comunicación configuran la realidad social y la agenda pública en gran medida, por tanto condicionan la opinión pública. Si bien la función primaria del medio no tiene como objetivo este fin, su estructura per se, lo hace inevitable (selección de temas, información y no información, etc). En este punto matizaría en la recomendación sobre el correcto tratamiento de los temas y las agendas con el objetivo de influir lo menos posible en la generación deliberada una opinión pública manipulada.

En relación a la comparación entre el código europeo y el español, se detectan diferencias conceptuales:

  • UE: responsabilidad del periodista / FAPE: intachable conducta del periodista (pese a resultar sinónimos considero difuso o ambiguo el concepto que emplea la normativa española).

  • UE: veracidad / FAPE: respeto a la verdad

  • UE: imparcialidad / FAPE: pluralidad

  • UE: diferencia entre noticia y opinión / FAPE: libertad de comentario y crítica (considero que la premisa de la UE es básica y de trivial importancia y no he podido detectar que la FAPE la contemple).

El Código Deontológico Europeo de la Actividad Periodística resulta completo, teniendo en cuenta la trayectoria histórica democrática de los países implicados, su progresiva evolución de las libertades del individuo y entendiendo que, nuestro continente es seno del origen de la profesión periodística. Resulta lógico adaptarnos a los preceptos de aquellos países que hicieron posible este hecho: a la visión anglosajona del ejercicio.

Sin embargo, han pasado casi 25 años desde su redacción y habría que tener en cuenta aspectos como la irrupción del nuevo paradigma de la comunicación digital y sus características, el papel del periodismo ciudadano y de las redes sociales que, sin duda, genera polémica en torno al tratamiento que se hace de la información, el derecho a la intimidad, etc.

Por último, hacer hincapié en el concepto de “infotenimiento” y la apremiante necesidad de que todos los agentes que participan de la actividad periodística asuman la responsabilidad de advertir al público sobre la diferencia entre entretenimiento e información.